Afueras: Polifonía de tiempos

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Polifonía de tiempos 

“Tenía aún en la cabeza, de la conversación del día anterior, la imagen de un bastión en forma de estrella con altos muros que se alzaban sobre una planta geométricamente exacta, pero lo que tenía ante mí era una masa de hormigón baja, redondeada por todas partes en sus flancos exteriores y que, de modo espantoso, parecía jorobada y deforme, el ancho dorso, pensé, de un monstruo que, como una ballena de las olas (…)”

W.G. Sebald: Austerlitz (2001)

Polifonía de tiempos ofrece las condiciones para que se desarrolle un encuentro en el fuerte de Guadalupe de Hondarribia entre las 18h del 22 de junio y las 18h de 23 de junio de 2013. Es una propuesta de Bulegoa z/b para el espacio Afueras de Tratado de paz*, un proyecto comisariado por Pedro G. Romero. Propone pasar el tiempo y pensar en él a lo largo de veinticuatro horas. Para ello, se invita a veinticuatro personas a que tomen y ocupen una porción de tiempo de la jornada.

La distribución de tiempos y la estructura del encuentro surgen in situ de la conversación con los invitados y con aquéllos que quieran acercarse. Otras de las cuestiones a trabajar son: cómo romper el orden del tiempo normativizado del sistema productivo; cómo pensar la dicotomía entre el tiempo de espera y el tiempo del acontecimiento; cómo producir estados de duración y tiempos perdidos; cómo reflexionar sobre la organización del tiempo que se da en una jornada continua de veinticuatro horas cuando las divisiones entre tiempo productivo y tiempo inútil se tornan indiscernibles.

Son varios los rasgos que hacen del fuerte de Guadalupe un escenario singular para el encuentro planteado por Polifonía de tiempos: su ubicación en un alto y su carácter fronterizo; su relativo aislamiento y lejanía con respecto del entorno urbano; su anacronismo e inutilidad originarios y prematuros; su aspecto insólito, parcialmente soterrado y cubierto de vegetación; la literalidad excesiva de la imagen del fuerte y su asociación con nociones como la frontera, el dentro y el afuera, lo propio y lo otro.

La historia del fuerte de Guadalupe ayuda a explicar esa singularidad. El conjunto fue construido en 1900 siguiendo el sistema de “campo atrincherado”, una serie de fortificaciones permanentes artilladas situadas en puntos prominentes de un territorio y que apoyan a efectivos militares que evolucionan en sus proximidades. La construcción, parte de una línea de fuertes de los que por motivos económicos sólo se construyeron tres, se levantó con el objeto de proteger el territorio guipuzcoano de dos amenazas potenciales, una posible invasión desde el otro lado de la frontera y un alzamiento carlista en el interior del territorio.

Nacido con el inicio del XX, el fuerte de Guadalupe no sería hijo de su siglo, sino del que le precedía. El complejo arquitectónico surgió ya anacrónico y obsoleto, y no llegó a servir para las funciones para las que fue diseñado. Así, nunca llegó a presentarse una de las dos situaciones de conflicto previstas. Por otro lado, la técnica constructiva y el diseño del “campo atrincherado” no fueron capaces de responder a la nueva concepción de las guerras del XX. El fuerte de Guadalupe se alzó en un momento en el que en el resto de Europa comenzaban a emplearse nuevas técnicas y materiales constructivos (hormigón armado, campanas de acero, refugios subterráneos) compatibles con el nuevo concepto de guerra que se ensayó de forma intensiva, si bien al otro lado de la frontera, durante la Primera Guerra Mundial.

Al anacronismo originario del fuerte se une cierto carácter atemporal que proviene de su estado de parcial abandono y de lo insólito de su aspecto actual. Así, la naturaleza y la vegetación cubren la edificación soterrada produciendo un paisaje chato y anodino. Si se mira con más detenimiento, pronto comienzan a emerger y hacerse legibles las formas que el paso del tiempo ha desdibujado.

Los escenarios elegidos para el desarrollo de la jornada están situados fuera del fuerte, a sus puertas: las dependencias del Cuerpo de Guardias y la campa a la entrada en la que anualmente se celebra el Alarde de Hondarribia. Los dos son lugares en los que pueden sucederse actividades diversas como lecturas, proyecciones, paseos, reflexiones compartidas o instalaciones efímeras de esculturas y otros objetos artísticos. Polifonía de tiempos propone una jornada continuada que logre por momentos suspender el tiempo sin adoptar formas convencionales.

Participan como invitados en Polifonía de tiempos: Elena Aitzkoa, Lorea Alfaro, ANTespacio (Laura Díez, Melodie Martín), Ibon Aranberri, Jesús Arpal Moya, Jesús Arpal Poblador, Aimar Arriola, Josu Bilbao Ugalde, June Crespo, Marion Cruza, Oier Iruretagoiena, Gabriela Kraviez y Juan Pérez Agirregoikoa, Jon Mantzisidor, Alex Mendizabal, Musta Props, Mikel Ochoteco, Ángela Palacios, Sarah Rasines, Irantzu Sanzo, Marcos Urquijo, Cristian Villavicencio, Esteban Zamora (Kaxilda).

*Tratado de paz es un proyecto de San Sebastián Capital Europea de la Cultura 2016. 1813. Asedio, incendio y reconstrucción de San Sebastián, su primera presentación, está realizada por la Fundación DSS2016 y Museo San Telmo; coproducida con Museo Naval y Casa de la Paz y los Derechos Humanos de San Sebastián, y Museo Zumalakarregi de Ormaiztegi; con la colaboración del Museo Vasco y de la historia de Bayonne, Calcografía y Biblioteca Nacional, Museo del Prado y Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid.